El haiku es un forma poética originaria de Japón. Consta de 17 sílabas que suelen organizarse en 3 versos de 5-7-5 sílabas respectivamente.
Pero, al contrario de lo que ocurre con la mayor parte de las formas poéticas, lo importante del haiku no es la métrica ni la rima (de la que carece en japonés); es tan simple que tampoco tiene título y podemos prescindir del uso de signos de puntuación y mayúsculas. Por tanto lo formal, aunque existe, es secundario.
¿Qué caracteriza entonces al haiku? En palabras de Matsuo Basho, considerado el creador del género, “haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. El haijin (compositor de haikus) retrata lo que le rodea y acontece, pequeños momentos cotidianos, muchas veces triviales,
Tradicionalmente la temática de los haikus se centra en fenómenos/motivos naturales, o en escenas cotidianas, y están impregnados de un fuerte carácter estacional (fruto del aqui y ahora). Es costumbre incluir una palabra (kigo) que identifique la estación en la que se desarrolla el haiku, enmarcando así el haiku en un contexto en particular, que acerca al lector al aquí-y-ahora del momento en que fue escrito. El haiku no evoca un recuerdo ni pronostica hechos futuros, por lo que está siempre escrito en presente, relatando un momento de descubrimiento o sorpresa.
A mi modo de ver (esta es una apreciación totalmente personal) podemos encontrar un cierto paralelismo narrativo entre el haiku y el lenguaje cinematográfico. Cada verso equivale a un plano y los tres en conjunto recrean la escena que el haijin quiere describir. De ahí que éste, a menudo, reserve para el tercer verso un “golpe de efecto” que refuerce el elemento sorpresa.
Como puede observarse existen varias reglas sobre la forma y el contenido que han de tener los haikus, pero las reglas están para romperse. De entrada, en nuestra vida moderna, especialmente en la de los urbanitas, es difícil encontrarse con cigarras, garzas o ranas y a veces incluso con el sol o la luna… Cada uno es libre de atarse los corsés formales con que se encuentre más cómodo, pero por encima de todo ha de primar el espíritu del haiku… relatar un fenómeno cotidiano que llama la atención del haijin; y si para encontrar las palabras necesarias para que nuestro haiku salga redondo hay que saltarse la métrica, el kigo y la temática… pues se hace.
Para saber más sobre el haiku, su historia, sus orígenes y su relación con la filosofía y la trascendencia recomiendo la Wikipedia, la descripción de Carlos Feitas y, por supuesto, la maravillosa web de Luis Corrales Vasco. En inglés, la inspiradora web de Ray Rasmussen es una valiosa fuente de información.