El entierro de un monje

Por circunstancias de la vida, ayer tuve el extraño privilegio de asistir al entierro de un monje en el monasterio de La Oliva. Este monasterio cisterciense, hoy abadía, posee un templo del s.XII realmente impresionante, por su hermosura, sobriedad y tamaño, mayor en planta que, por ejemplo, la catedral de Pamplona.

Acompañar al cadáver, desde el templo al camposanto, me dió la oportunidad de visitar a zonas que normalemente no son de acceso público como las huertas, la capilla de San Jesucristo o el propio cementerio, ya que todas ellas se encuentran dentro de la zona de clausura.

El acto, poco habitual, me dejó un montón de imágenes y sensaciones que he intentado transmitir en los haikus/senryuus que podréis leer a continuación. Además, aprovechando el viaje, tras el funeral visité el resto del monasterio: el claustro, las ruinas del monasterio original, … De esta visita tengo otras imágenes y otros haikus que postearé en los próximos días. Espero que lo disfrutéis.

—o0o—

olor a incienso
y el canto de los monjes
en el sepelio

—o0o—

testa al altar,
blanco como sus hábitos
reposa el muerto

—o0o—

miradas bajas,
parsimonioso el paso
al camposanto

—o0o—

(Un haiku que evolucionó hasta tanka)

grazna una urraca,
los monjes cantan salmos
junto a la fosa
se agitan los cipreses
y el silencio retorna

—o0o—

junto a la fosa
“cuatro gatos” y el frío,
descanse en paz

—o0o—

cruces de forja,
sólo tierra sin flores
sobre los túmulos

—o0o—

Comments (View)
blog comments powered by Disqus

posted : Sunday, February 8th, 2009

-->